La cultura sueca conquista el mundo

¿Qué es lo típicamente sueco? En un mundo internacionalizado resulta cada vez más difícil reconocer el país de origen de una cosa. La mayor parte de los actores en el mercado ya son multinacionales. La gente no sólo desarrolla su actividad en un país, para un mercado, sino que tiene todo el mundo como lugar de trabajo. Sin embargo, raspando un poco la superficie encontramos lo sueco –lo nuevo sueco– por doquier en el actual mundo mediático y en los dominios de la cultura popular.

 Suecia es un país geográficamente "apartado" del Norte de Europa, y apenas cuenta unos nueve millones de habitantes. En el viejo mundo industrial esta circunstancia era una desventaja; pero gracias a la nueva tecnología de la información, se puede convertir en una ventaja. Nunca había sido tan fuerte como hoy la influencia de Suecia en los medios internacionales y la cultura popular.        

La discreta Suecia

Ya desde hace tiempo se sabe en el ámbito internacional que Estocolmo, la capital del país, es en nuestra época una de las ciudades que marcan la pauta en las tendencias predominantes. Fabricantes de ropa como Diesel y Levi's utilizan a Suecia como mercados de ensayo para probar nuevos productos. Los grupos de pop ingleses y estadounidenses han comprendido que Suecia siempre es el país más rápido de Europa en aceptar nuevos artistas. 

Thank You For the Music

Puede resultar difícil a veces descubrir elementos suecos en el pop moderno. Pero si leemos atentamente la letra pequeña en la cubierta de un CD de algún artista internacional, descubrimos que una cantidad sorprendente de ellos tiene algún tipo de nexo con Suecia.     

¿Qué tienen en común, por ejemplo, artistas como Britney Spears, Westlife, Backstreet Boys, N'Sync, Celine Dion y Jennifer Lopez? Todos ellos han conquistado primeros lugares y ganado millones con piezas grabadas en Suecia. Piezas producidas por suecos, interpretadas por suecos y con letra de autores suecos.          

¿"Baby one more time" cantado por Britney Spears? Sueco. ¿"Play" por Jennifer Lopez? Sueco. ¿"Bye bye bye" por N'Sync? Sueco. ¿"Come on over baby" por Christina Aguilera? Sueco. ¿Todos los éxitos de los Backstreet Boys? Todos ellos suecos.

El nuevo programa de MTV "This Is Our Music" se transmite en todo el mundo...pero está grabado y editado íntegramente por suecos en Suecia.

Muchos de los vídeos e imágenes de rock que se difunden por todos los países, también tienen remitentes suecos. Dos de los directores de vídeos de rock más solicitados estos últimos años, han sido los suecos Jonas Åkerlund y Johan Renck, que han hecho vídeos para Madonna, Metallica, Prodigy, U2, Christina Aguilera, Suede, Kylie Minogue y muchos otros artistas conocidos mundialmente. 

El sabor de Suecia

Incluso la comida sueca ha conquistado un lugar internacional en la década actual.     

El único cocinero conocido de Suecia fue durante mucho tiempo un títere espástico de la serie "Sesame Street" que tumbaba albóndigas con una raqueta de tenis. Por tal razón se miró durante mucho tiempo con gran escepticismo la cocina sueca.         

Hoy la situación es diferente. El cocinero sueco más célebre ha sido galardonado con numerosas medallas Gourmet: Marcus Samuelsson, un chef que trabaja en Nueva York. Marcus Samuelsson no sólo aparece en revistas de cocina, sino también en revistas de diseño y estilo como GQ y Esquire.

R.W. Apple Jr., periodista del New York Times, viajó por toda Suecia y escribió luego en una elogiosa crónica de la comida sueca: "De repente se olvida uno de la melancolía bergmaniana y disfruta de comida de categoría mundial."       

La herencia que deja Bergman

Tras dos décadas de menor éxito, la cinematografía sueca lo está cosechando nuevamente. Lukas Moodysson ha recibido reseñas muy elogiosas por sus tres películas "Fucking Åmål", "Tillsammans" (Juntos) y Lilya 4-Ever. El respetado crítico de cine Anthony Lane, del New Yorker, considera a Lukas Moodysson como uno de los más grandes directores de cine de nuestro tiempo. 

La película "Om jag vänder mig om" (Si me doy vuelta) de Björn Runge ganó el Premio "Blauer Engel" (El ángel azul) en el Festival de Cine de Berlín de 2004. "Ondskan" (El mal) de Mikael Håfström fue propuesto para el Oscar a la mejor película extranjera de 2004.   

¿Por qué Suecia?

¿Cómo es posible todo esto? ¿Cómo puede un pequeño país de apenas nueve millones tener una influencia tan grande en la cultura popular contemporánea?        

Justamente el hecho de que el país sea pequeño puede ser una explicación. El mercado interno es tan pequeño que para la mayoría de los grupos profesionales es una necesidad tener contactos más allá de las fronteras de Suecia. Por la misma razón es obvio que los suecos tienen que aprender bien por lo menos un idioma extranjero.           

En general, los suecos hablan hoy el inglés. A diferencia de países como Italia, España y Alemania, en Suecia no se doblan las series de televisión y películas proyectadas en cines, y por tal razón todos los suecos oyen hablar el inglés cotidianamente. Se puede decir que los suecos de generaciones jóvenes, que se han criado con Internet, ordenadores, juegos de televisión y música popular –medios en los que el idioma es el inglés– son prácticamente bilingües.       

Los suecos se cuentan además entre las personas que viajan más por el mundo. Además de los países mediterráneos, con su clima cálido, Inglaterra ha sido uno de los predilectos de los viajeros suecos. Muchos suecos jóvenes han hecho en su época escolar viajes de estudio a Inglaterra, donde han vivido con alguna familia inglesa para mejorar su conocimiento del idioma.       

Otra explicación de los actuales éxitos internacionales de Suecia es el gran adelanto del país en tecnología moderna. Cuando Internet se generalizó definitivamente, Suecia alcanzó el segundo lugar del mundo en número de usuarios, después de EE.UU.

También ha ocupado desde el comienzo de la telefonía móvil el segundo lugar –después de Finlandia– en número de usuarios per cápita en el mundo. La capacidad de adaptarse rápidamente a la nueva técnica ha demostrado ser muy importante también en el campo de la música, donde todo se informatiza cada vez más.         

Todas las grabaciones modernas están informatizadas de uno u otro modo. La mezcla de sonido y la edición se hacen actualmente en ordenadores. Por lo que toca a formas musicales como techno, house, hiphop, R&B moderno y syntpop, se ejecutan además mediante ordenadores.          

Así, es mínima la diferencia entre un estudio moderno de grabación de discos y una oficina de tecnología de la información. Tienen en común tanto el espíritu emprendedor que anima a ambos –una especie de fábrica de ideas– como las instalaciones consistentes casi exclusivamente en ordenadores. Estocolmo tiene además el mayor número de estudios de grabación per cápita del mundo.         

La apacible naturaleza sueca

Suecia y su cultura se caracterizan también por los contrastes entre el campo y la ciudad. Cuanto más moderna y perfecta clínicamente se vuelve la sociedad, mayor parece ser la necesidad de una cultura que transporte la mente al viento, a los bosques y al agua.       

Ejemplo de esa inclinación es el diseño escandinavo. Con su espontánea cercanía a la naturaleza, el diseño sueco –de los muebles al cristal– ha estado por más de 50 años a la vanguardia en todo el mundo.        

Los escritores suecos que han conquistado el mayor éxito en el extranjero, son los que describen el campo sueco. Henning Mankell, con sus novelas policíacas ambientadas en el Sur de Suecia, es actualmente uno de los autores que más se venden en Alemania. También ha merecido reseñas muy elogiosas en EE.UU. e Inglaterra.        

Los efectos de la mundialización

La mundialización ha achicado el mundo y reducido las diferencias culturales entre los países, tal vez en mayor grado aún la cultura juvenil y popular. Un chico estocolmés de 13 años ha visto las mismas películas y escuchado a los mismos grupos que uno de Londres.          

El sentimiento de exclusión y frustración –sumado al sueño de una vida más estimulante en otra parte– es también común a todos, venga uno de la aldea y del país de donde venga.            

En la Suecia central hay una pequeña ciudad que se llama Fagersta. No sólo es pequeña, sino que mengua constantemente. Es curioso –o típico– que justamente esta ciudad haya dado nacimiento a uno de los grupos de rock más comentados de todo el mundo en la actualidad: The Hives. Ben Greenman escribió en el New Yorker: "De Suecia, que antes era conocida por habernos regalado a ABBA, IKEA y otros nombres de cuatro letras, de repente nos viene una producción masiva de punk rock embriagador." 

Cuando la biblia británica del hard rock Kerrang! publicó una semblanza de The Hives, dijo Nicholaus Arson, el guitarrista del grupo: "Lo mejor de Fagersta es que es tan aburrida. No lo digo en un mal sentido. Al fin y al cabo, yo nací en esa ciudad, por lo tanto es obvio que me tiene que gustar. Ha sido conveniente para nuestro grupo, porque cuando empezamos nuestra actividad, había muy pocas otras cosas que hacer en Fagersta, y por lo mismo pudimos invertir un gran esfuerzo en el grupo. No era imaginable que ninguno de nosotros dijera que no tenía ganas de ensayar esta tarde, que prefería ir al cine, puesto que no hay ningún cine en Fagersta, o sea que esa opción no existe. Así pudimos concentrarnos en nuestra actividad, incluso cuando éramos muy jóvenes."     

Tal vez ésta sea también la clave del auge sueco. Todas las desventajas –su situación apartada, su extensión reducida, su aislamiento– se han convertido en ventajas. Los jóvenes suecos, sean músicos, fotógrafos, diseñadores o cocineros, no se contentan con ser importantes en su propio país. El terruño simplemente no basta, es demasiado pequeño. Por eso se ponen las miras desde el comienzo en el ámbito internacional.          

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Jan Gradvall es periodista especializado en medios de difusión, música y cultura popular.
Escribe en muchos diarios y revistas importantes del país y ha publicado además varios libros.

El autor es el único responsable de las opiniones expresadas en este artículo.

Traducción: Alvaro Eljach

Editor: Instituto Sueco


 

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