La música como medio

  • IMG-20160920-WA0000 (3)

    Matías Zloto Foto: Matheus Zlötenborg

El asesor cultural de la Embajada, Diego Schulman, en encuentro con el maestro, músico y humanista, Matías Zloto, antes de su participación en la conferencia internacional de la campaña #FirstGeneration que se lleva a cabo en Estocolmo el 5 de octubre.

Me encuentro en el pintoresco barrio de Palermo Soho en Buenos Aires. El interior del modesto apartamento contrasta con los apartamentos coloridos y modernos de los hipsters de la zona. Apenas algunas partituras de tangos pinchadas en las paredes: Apología tanguera, Muñeca Brava, Pucherito de gallina. Libros, mucho de Borges. Pero por supuesto, una gran cantidad de guitarras y otros instrumentos. Y en un rincón, algo escondido: Kadish, la oración judía para los muertos.

¡Bienvenido al búnker! proclama Matías Zlotogwiazda - o Matías Zloto como él prefiere llamarse a sí mismo – con un tono medio irónico. Y por cierto la cantidad de luz natural que entra es mínima. Pero en este hogar oscuro brilla la creatividad. Acabo de escuchar la canción Como Nadia, una de tantas canciones que Matias ha compuesto y grabado junto con sus alumnos de Lange Ley. Cantar ... es el motivo de las religiones ... Una canción brillante. O como el metafórico padre nuestro diría: De la oscuridad hágase la luz.

Matías trabaja como maestro de música en la escuela Lange Ley  hace más de diez años. Y paralelamente ha trabajado en diferente proyectos comunitarios junto con la organización MIMA  - una organización internacional sin fines de lucro que proporciona educación profesional de música para jóvenes, en particular para los que viven en marginalidad. Además, es un consagrado guitarrista de tango, compositor, miembro de la banda de rock rioplatense - La NoBanda, autor, y vegetariano desde hace muchos años (antes que se pusiera de moda). Una persona multifacética.

-  “Como guitarrista de tango sé que su origen es muchas veces la marginalidad. Las limitaciones muchas veces se terminan transformando en un hecho creativo, como una respuesta que resuena en las necesidades que uno tiene. Lo veo y lo escucho en las clases. La verdad soy escéptico de muchas cosas, pero en ellas encuentro certezas, tanto en mí mismo como en el otro.”

Matías Zloto se crió en el barrio de Belgrano en Buenos Aires - un vecindario de una clase privilegiada. Esto sin duda lo ha marcado. Las grandes diferencias de clases en Argentina son algo difícil de evitar. No todos tienen la voluntad o la valentía de encontrarse cara a cara con los hijos de la miseria. Fue después de los años 2005-2006, cuando estuvo en la ciudad de Granada en España, donde "investigaba las raíces de la guitarra" - tal vez como una resonancia a la búsqueda en el sonoro laberinto de su propia alma - que comenzó con el trabajo comunitario.

-  “La primera experiencia fué en 2007 cuando fuí a observar en un predio tomado que estaba por la Avenida Constituyentes donde unos colegas que tocaban percusión daban un taller de batucada y de murga. Yo era muy chico, fue antes de tener mi primer experiencia con MIMA,  y recuerdo que uno de los profes había ido con su hijo de más o menos 9 años. Era muy fuerte la diferencia, porque había alumnos de 13 años que eran de este predio tomado y estaba este chico que venía de una clase media y que se sentía un poco desubicado. Yo me veía como ese chico desubicado que estaba en un entorno que no era el suyo. Cuando se empezó a hacer música todos empezamos a compartir el pulso y estábamos todos emparejados por la música. Ahí fue que este chiquito se dio cuenta que podía jugar, dialogar, a veces seguir, a veces dirigir con los chicos de este entorno. Fue muy poderoso para mí ver eso”.

Después de esta experiencia catalizadora Matías empezó a trabajar con varios proyectos de MIMA. Primero en las favelas de Brasil. En 2010 dirigió su primer proyecto en la villa 21/24, junto a un equipo compuesto por Ivan Rusansky, Andres Ortega, Lucas Moroni y Maxi Garcia y con futuros maestros de música. En ese proyecto nació la canción ¿Qué hacés? El año siguiente se repitió la experiencia. En el mismo período comenzó a trabajar en el Isauro Arancibia, un centro educativo para personas que viven en la calle, y luego en el Instituto de Menores Luis Agote.

-  “Isauro Arancibia es un lugar donde sigo estando. Es una realidad más dura todavía que en la villa. Una de las particularidades que hay siempre en el trabajo comunitario, comparándolo con una escuela tradicional, es el tema de la continuidad. Muchas veces es como construir sobre arena. El entorno puede cambiar en cualquier momento. Hay miles de razones por las cuales un chico no vuelve a la clase siguiente… También fue muy fuerte estar en el Agote, con chicos de 17 años de edad que están cumpliendo una causa penal. Uno piensa al principio, éste que robó, éste que mató,  aquél  que es malo, y al final no somos tan distintos. Yo vi esto, que uno podía tener una relación y ver los puntos en común. Algo que aprendí es a no excavar demasiado en el pasado. Cada uno carga sus propias cosas, sus propios fantasmas, de ahí surgió la idea “de no mirar para atrás llorando” que fue la semilla que luego se convirtió en la canción "La Cumbia del Agote".

Hablamos de las diferentes experiencias, la importancia del lenguaje y su relación con la música. Matías menciona especialmente a Paulo Freire quien en la década de 1960 dirigió una importante campaña educativa contra el analfabetismo en Brasil con la tesis de que los pobres no deben alimentar a los pobres con el conocimiento del mundo rico, sino darles la oportunidad de que ellos mismos puedan llegar a la conciencia y conquistar el mundo.

-  “Un buen músico tiene que ser muy preciso en como uno escucha. Y en la música es muy concreto. Las habilidades que apuntan a potenciar la capacidad de escuchar y de reconocer lo que uno escucha. En mis clases yo le doy una vuelta de tuerca y trato de llevar ese entrenamiento a las palabras, o sea en el otro”.

Sin embargo Matías no tiene ilusiones de los frutos de su trabajo. La realidad concreta ha dejado sus huellas.

-  “La expectativa que tengo es la de poder haber aportado algo positivo. De que cada uno de los participantes se sienta atravesado por algo más, que después de haber compartido los talleres sientan que puedan cantar, tocar, hacer una canción, grabar, y que lo que hacen vale. Eso es para mí el objetivo más elemental. Saber que compartimos un buen momento y que fue un momento de creatividad. Después medir si eso lo saca de vivir en la calle es muy difícil. Suponer que mi intervención es lo que vaya a modificar o solucionar su vida no  es una expectativa que yo tengo. Pretender cambiar el mundo se convierte en una misión imposible. Pero si lo que hago ayuda a que una persona está un poquito mejor ya para mi es haber cambiado el mundo.”

Muchos de los videos disponibles en YouTube fueron grabados junto con los alumnos de Lange Ley. Todo es composición y producción propia. Aparte de ‘Como Nadia’ están por ejemploTransición’, Caravana y Ojo x Ojo’. Todas las canciones son indudablemente de primera calidad. Le pregunto sobre su trabajo con sus alumnos de Lange Ley, una escuela para una clase privilegiada.

-  “Para mí la inclusión no solamente es una cuestión socio-económica. Me pasa incluso en un entorno como Lange Ley. Ahora hay por ejemplo un chico con un bagaje problemático que no está viniendo a la escuela. Pero uno de los motivos por las cuales viene es por la clase de música, y por el taller de música. No es que yo quiero minimizar la realidad de la calle, es una realidad que no deseo a nadie, pero no creo que este individuo sufra menos que el chico en la calle. Como yo lo veo tener un buen día o un mal día es también para quien vive en la calle y también para quien está preso.  Cada uno en su contexto, y eso hay que respetarlo y valorarlo. Si no sería subestimar”.

Matías habla de retroalimentación, que uno se nutre del otro - por un lado el trabajo en Lange Ley y por el otro lado el trabajo comunitario. De que ha crecido tanto como persona como maestro a través de estas experiencias. Y Matías es indudablemente una fuente de inspiración, varios de sus ex alumnos están trabajando hoy en día con diferentes proyectos comunitarios.  El 5 de octubre Matías Zloto participará en la conferencia #FirstGeneration que proclama lo siguiente: "Somos la primera generación que puede erradicar la pobreza extrema y sentar las bases para un futuro sostenible. Tenemos el conocimiento. Los educadores muestran el camino. Agenda 2030 y los Objetivos Mundiales es nuestro plan de acción común." Se me hace difícil imaginar un mejor inspirador que este músico-mensch – una persona que ve, escucha y reconoce el otro.

Diego Schulman

Navigation

Top