La Economía Sueca

Por su superficie (450.000 km2), Suecia es uno de los mayores países de Europa, pero, por su población (un poco más de 9 millones de habitantes), es un país relativamente pequeño. La economía sueca se caracteriza por un alto grado de internacionalización, una gran amplitud de la industria y el comercio, y un gran componente de actividad pública, sobre todo en el sector terciario.

De país agrícola pobre a país altamente industrializado

A mediados de la década de 1850, Suecia era un país agrícola pobre situado en la periferia de Europa. Entre 1850 y 1970, la economía sueca fue la de más rápido crecimiento del mundo –junto con la de Japón–. En 1970, Suecia era ya el tercer país más rico del mundo, medido por el PIB por habitante. La explicación de ese gran salto adelante hay que buscarla en varios factores, pero entre los más importantes están:

La exportación de materias primas –sobre todo hierro y derivados de la madera– a Gran Bretaña y al continente europeo.

Las inversiones en educación –con la introducción de la escuela primaria obligatoria en 1842, Suecia logró un amplio y elevado nivel de conocimientos (en la segunda mitad del siglo XIX acabó a la cabeza de la liga del conocimiento, junto con EE.UU.).

El espíritu empresarial –un gran número de empresarios se atrevieron a asumir riesgos (por ejemplo, gracias a la introducción de las sociedades anónimas a finales del siglo XIX, lo que hizo posible crear empresas con un nivel de riesgo razonable).

La ampliación de infraestructuras –los ferrocarriles– con ayuda de capital extranjero.

Las liberalizaciones –todo el antiguo sistema de gremios quedó disuelto en 1846.

La democracia moderna –el Parlamento de los cuatro estados fue abolido en 1866.

Una burocracia eficaz, sin corrupción. Así pues, la industria y el comercio suecos tuvieron su base en las materias primas (así como en los antiguos entornos fabriles y de laboreo de metales), que había en el país.

Ver publicación completa sobre la economía sueca en: www.sweden.se