Greengirl. Photo: Margarita Matiz Bergfeldt
Tal & uttalande / Statements

Inauguración de la exposición "Semillas Suecas"

Palabras de la Embajadora Anna Lindstedt en la inauguración de “Semillas suecas. Suecia diseña para los niños” en el Museo Franz Mayer

Para mí es un orgullo muy especial estar aquí en este hermoso museo esta noche en compañía de todos ustedes. Me emociona iniciar este año con Semillas suecas, un proyecto que conjuga varios temas importantes que inspiran la confianza en el futuro.

Semillas suecas trata un tema cercano a mí: el diseño industrial como medio para asegurar una infancia estimulante y segura. Es decir, cómo el diseño logra contribuir a asegurar que se respeten los derechos de los niños. Me alegra mucho que haya sido posible traer una exposición tan importante a México. Los niños es una  responsabilidad entre todos nosotros. Una sociedad que invierte en los niños siempre tendrá mayores posibilidades de prosperar.

En Suecia tenemos una larga tradición de democracia. En una sociedad realmente democrática, las necesidades de aquellos que menos posibilidad tienen de expresarlas, son las que todos vigilamos. A través del diseño se reflejan las preocupaciones de la sociedad - y Suecia es un país donde los niños ocupan un lugar importante en la vida cotidiana, igual que en México. Somos dos países donde apreciamos a los niños y ¡queremos lo mejor para ellos!

Con esta exposición esperamos despertar la curiosidad y reflexión acerca de las necesidades y capacidades de los niños que nos rodean. Yo soy mamá de cuatro hijos y veo que para los niños no hay nada mejor que jugar. No hay que dejar de jugar; esto es aún más importante en un mundo donde corremos el riesgo de enajenarnos con las computadoras y los demás aparatos electrónicos.

Jugando se abren nuestros sentidos. A través del juego el niño se desarrolla con plenitud. En el juego los niños se descubren el uno al otro y aprenden a comunicarse y socializar. Conocen las capacidades de sus propios cuerpos y cómo controlarlos. A través del juego el niño investiga y descubre el peso, el equilibrio, la fragilidad y otras características de un objeto.

Por eso es muy importante que los juguetes y accesorios sean resistentes y estimulen tanto la imaginación como los sentidos del niño. Un buen juguete no tiene porque ser de un solo niño; buen diseño y buena calidad hacen posible que los juguetes se compartan entre hermanos y amigos. Así son los juguetes y demás productos exhibidos aquí. Puedo confirmar que son de buena calidad, porque yo y mis niños los hemos probado. Para darles un ejemplo: el canguro de Babybjörn lo utilicé para mis cuatro bebés. Después se lo pasé a mi hermana menor para que lo siguiera utilizando para los suyos y ahora lo guardo para mis futuros nietos.    

Semillas suecas no sólo es una exposición. Es un proyecto que comprende muchas actividades. El 14 de febrero, aquí en el museo, tres conferencistas suecos presentarán ponencias abordando temas relacionados con el diseño industrial en Suecia y su desarrollo, la formación del espacio público para que sea apto e inspirador para todos, incluyendo a los niños. Además habrá una ponencia sobre la importancia del juego.

Estudiantes de diseño industrial de diferentes universidades en México, tendrán la oportunidad de trabajar en un taller teórico-práctico sobre espacios públicos con áreas de juego.

Durante cuatro domingos en febrero habrá un Cuentacuentos que dará a conocer cuentos de Suecia a los niños que asistan a los talleres dedicados a labores relacionados con la exposición. Yo conozco a fondo y aprecio estos cuentos, algunos desde mi niñez que ahora son clásicos y otros por haberlos leído con mis hijos.

Es un reto crear un entorno donde los niños puedan vivir y jugar sin exponerse a peligros innecesarios. En muchos casos es posible prevenir con medios relativamente simples y en la exposición Semillas suecas vamos a ver muchos ejemplos del buen diseño que garantiza una infancia más segura permitiendo al niño y a sus papás una vida plena. Esperamos sembrar semillas, dejar unas ideas inspiradoras para diseñadores y empresas en México. Y estoy convencida que los ponentes que vendrán de Suecia, regresarán de México con nuevas ideas e inspiración.

Los niños inspiran muchos sentimientos diferentes. A veces, nos vuelven locos. Tanto los míos como los tuyos. Al mismo tiempo, enriquecen nuestra vida. Abren espacios dentro de nosotros cuya existencia  no conocíamos. Pero es importante subrayar que los niños no existen para enojarnos o para hacernos felices. Antes que nada, son personas por sí mismas, con sus propias almas y propios derechos: derecho a una vida plena, feliz, segura y sin miedo. Son semillas que tienen derecho a crecer y florecer. Para mí, esta es la esencia del proyecto, Semillas suecas, y es lo que quisiera compartir con ustedes.

Antes de terminar, quisiera agradecer de la manera más sincera al patronato del Museo Franz Mayer y  nuestros patrocinadores que han hecho posible este proyecto en México. Las empresas ABB, Bio Gaia, Hiab, Publimetro, SCA, Tetra Pak; todas empresas suecas que se distinguen por su espíritu innovador. También agradezco el apoyo del Instituto sueco. Y de manera especial quiero expresar mi gran admiración por el trabajo que ha realizado la curadora Margarita Bergfeldt Matiz en colaboración con Héctor Rivero Borrell y su equipo en el Museo Franz Mayer. Muchas, muchas gracias!

¡Bienvenidos a disfrutar de Semillas suecas!

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