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Suecia participa en la jornada contra la corrupción

Presentación de la Embajadora Anna Lindstedt en el Panel 1: ”Mecanismos de prevención y combate a la corrupción en el mundo”, Camara de Diputados, 9 de diciembre a las 11.30 hrs.

Muchas gracias por la invitación a esté “Día internacional contra la corrupción”. Quiero agradecer a la Camara de Diputados y al presidente de la Comisión de la Función Pública, el Dip. Fed. Benjamín González Roaro por la invitación y la oportunidad de dar a conocer la visión de mi país, Suecia, sobre este problema global.

La corrupción debilita el sistema político y la democracia. Una corrupción extendida puede socavar el estado de derecho y beneficiar élites en detrimento de la sociedad en general. La corrupción causa daño a todos y sobre todo a los más pobres y más vulnerables. Para el sector privado puede implicar grandes pérdidas y privación de competitividad. El resultado es el uso ineficiente de los recursos. 

Ha sido difícil medir y comprobar las consecuencias de la corrupción. Hoy en día, ya existen índices y cifras. Por ejemplo, el Banco Mundial estima que la corrupción puede reducir la taza de crecimiento de un país entre medio y un punto porcentual por año. Según las investigaciones del FMI, la inversión en los países corruptos es casi un 5% menor que en los países relativamente exentos de corrupción.

La gravedad de este tema a nivel global se puede coprobar por el numero de convenciones que se empezaron a firmar a finales de los 90s con, por ejemplo, los lineamientos de la OCDE en 1997 y el Global Compact en 1999, y que hoy en día han pasado a formar parte de los códigos de conducta de muchas empresas. Aun así queda un largo camino por recorrer y apenas estamos entendiendo la gravedad y magnitud de este problema.

Los índices de transparencia colocan a Suecia como uno de los países con menor corrupción en el mundo. Esto no implica que Suecia esté totalmente exenta de casos de uso indebido de recursos por parte de instituciones privadas y/o públicas. Sin embargo, los casos son pocos y los que surgen tienen un impacto importante en los medios de comunicación. Hay una consciencia por parte de los suecos que la corrupción no sólo es ilegal, pero también poco ético. Un sueco promedio, que recibe un regalo, por ejemplo un viaje o un accesorio elegante, jamás lo aceptaría, porque siente que lo mete en una situación de conflicto cuando ya no puede ser objetivo. En las oficinas gubernamentales, por ejemplo, hay reglas éticas y una discusión permanente sobre como actuar para no romper estas reglas.     

¿Y cómo hemos llegado a ser un país sin mucha corrupción?

La clave para evitar la corrupción, es la democracia y no sólo tener un sistema democrático, sino también observar una cultura democrática. Una cultura democrática no se desarrolla de un día al otro, sino es algo que se construye mediante leyes, creando instituciones fuertes y un sistema de controles, de pesos y contrapesos. Hay que desarrollar una confianza ciudadana al “sistema”, donde la apertura, la transparencia, los liderazgos responsables, regulaciones y burocracias no excesivas, sistemas judiciales que gozan de confianza, economías abiertas, elecciones limpias, financiamientos estatales de los partidos políticos, son aspectos importantes.

En Suecia, hemos logrado crear un sistema así.
Nuestra democracia formal remonta al 1435, el año en que el parlamento sueco, el Riksdag, se reunió por primera vez. A principios del siglo 16, el rey Gustav Vasa unificó a Suecia. El rey Vasa logró crear un estado y un gobierno fuerte. Se reclutaron funcionarios gubernamentales enfocándose en sus méritos, dándoles incentivos para que ejerzan sus tareas de una manera responsable. Esta meritocracia siguió desarrollándose en el siguiente siglo. El famoso político Axel Oxienstierna creó un sistema de agencias gubernamentales independientes, un sistema que sigue vigente hasta el día de hoy.  

Para el desarrollo del sistema sueco también quisiera destacar la importancia del clima y de la religión. Tanto el protestantismo luterano como el clima frío fomentaron una cultura de austeridad y de trabajo duro. Para sobrevivir en el frío y en la oscuridad, era, y sigue siendo, importante trabajar duro y trabajar en equipo, que haya una colaboración estrecha entre los diferentes grupos de la sociedad.

Esto contribuyó a crear solidaridad y apertura - un sistema en donde las personas no estaban enfocadas en sí mismas, sino abiertas a los demás. La apertura, la transparencia es fundamental para evitar la corrupción.

La primera ley de transparencia y de acceso a información de Suecia fue creada a mediados del siglo 18 y forma parte de nuestra constitución. Esta ley  significa que todas los documentos gubernamentales son públicos y tienen que ser entregados a cualquier ciudadano que los pide. La idea es que tanto los ciudadanos como los periodistas deben tener la posibilidad de conocer las actividades del estado y de los municipios. Cada ciudadano tiene derecho a conocer todos los documentos que no sean confidenciales. Hay reglas muy claras para evitar que se declaren confidenciales o secretos demasiados documentos.

Una institución muy importante son los medios de comunicación. En Suecia, solemos llamar los medios “el tercer poder del estado”, para marcar que los medios tienen no sólo el derecho, sino también el deber de investigar y controlar a los gobiernos y a los funcionarios públicos y también a las empresas privadas. Los periodistas deben ejercer esta tarea de una manera independiente, sin aceptar favores de ninguna parte involucrada.

Tenemos también un sistema muy elaborado de auditoría. La auditoría nacional ya no está bajo el control del gobierno, sino  tiene un papel independiente, bajo el control del parlamento, el Riksdag.

También quisiera mencionar el sistema del Ombudsman, que es una palabra y una invención sueca. El Ombudsman fue creado en Suecia, para garantizar los derechos de los individuos contra abusos por parte de las instituciones gubernamentales o por funcionarios públicos. El primer Ombudsman fue nombrado ya en el 1713, por el entonces rey, Carlos XII, que necesitaba controlar durante su larga ausencia del país durante la gran Guerra Nórdica, que todos los funcionarios actuaran de acuerdo con las leyes. En aquel entonces, no había una democracia plena, pero la creación de la institución del Ombudsman formó parte del desarrollo de nuestra democracia.    

También se han desarrollado leyes que prohiben actos corruptos y un sistema judicial que castiga y sanciona a los que quebrantan la ley. En Suecia, practicamente no existe la impunidad.

Apreciamos el esfuerzo que hace el gobierno de México y la sociedad mexicana para combatir la corrupción. Yo creo que para mejorar la situación de seguridad en el país se requieren esfuerzos contra la corrupción. Nunca va a existir un estado de derecho que da seguridad a la población si existen corrupción e impunidad.

Gracias por su atención.