Tuve la suerte de conocer al escritor al principio de mi estancia en México. En aquel entonces, Arturo acababa de escribir una novela sobre los vikingos y sus viajes por el mundo. El tema de los vikingos tiene una relación muy directa con Suecia y mis antepasados, así que acepté su invitación para presentar el libro sin dudar. Realizamos dos presentaciones de Leif el hijo de Erik ante un público tan entusiasta como numeroso. Ya sabía yo que había un fuerte interés aquí en México por la cultura vikinga. Pero no me había dado cuenta de que fuera tan fuerte.
Arturo Ortega Blake también participó en el espacio nórdico de la Feria Internacional del libro en Guadalajara en noviembre del año pasado y fue una presencia muy apreciada. He tenido muchas reacciones muy positivas a propósito de aquel libro, Leif el hijo de Erik y estoy convencida de que será así también con este nuevo libro.
Esta vez, al tratarse de la novela, Nebra: Historia de los lectores de astros en la edad de bronce, la relación entre el contenido del libro y mi país, Suecia, no es tan evidente. Pero sí existe.
Esta historia se basa en un hecho real; el hallazgo del Disco Celeste de Nebra, que fue descubierto en 1999 en Alemania, en la montaña de Nebra no muy lejos de mi tierra natal; el sur de Suecia. El disco de Nebra es la primera obra conocida en la que se representa una cosmovisión concreta y compleja. Es una de las representaciones más antiguas que se conocen de la bóveda celeste. En el disco hay incrustaciones del sol, de estrellas y lunas y arcos del horizonte.
En el disco vemos también la barca solar. Esta tiene más relación con la religión que con la astronomía. Se encuentra como símbolo en toda Europa, en yacimientos que corresponden a la Edad de Bronce y es bastante frecuente en las pinturas rupestres de Escandinavia.
En las pinturas rupestres que en Suecia normalmente se encuentran en la cercanía del agua, tenemos una fuente importante para obtener conocimiento de la Edad de Bronce. Mis antepasados han dejado huellas e información sobre su vida y sus creencias en forma de dibujos en bajo relieve sobre la roca, una roca muy lisa y extendida. En estas imágenes podemos ver innovaciones de aquel tiempo: la rueda y el uso del caballo como animal de tiro. Se piensa que la rueda también poseía un significado simbólico relacionado con el sol. Otros motivos frecuentes son las armas y los barcos. En las pinturas rupestres las armas representadas han ayudado a definir la edad de las pinturas ya que se parecen a las armas de bronce que han sido hallados.
En un principio, la forma de obtener objetos de bronce, era a través del intercambio. Los objetos más antiguos que se han encontrado en Escandinavia tienen su origen en el sur y el centro de Europa. Los objetos de bronce se convertían en símbolos de poder y prestigio. Con el tiempo la gente del norte aprendía a trabajar el bronce. Los primeros objetos tienen dibujos en forma de triángulos y líneas en zigzag, mientras los más recientes son decorados con círculos y espirales.
Uno de los símbolos más importantes para la gente que habitaba Escandinavia durante la Edad de Bronce, era el sol. Seguramente extrañaban el sol de igual forma que nosotros en la actualidad: Durante el otoño la luz va bajando para finalmente en invierno apenas dejarse ver. Luego en primavera el sol nos ilumina cada día más horas para en verano nunca meterse. Así podemos disfrutar de nuestras noches blancas tan famosas.
En las pinturas rupestres, en objetos de culto religioso, en armas y en joyería; en todo tipo de objetos incluidos los de uso cotidiano, la gente de la Edad del Bronce en Escandinavia representaban el sol.
Un arqueólogo danés, Fleming Kaul, presenta una interpretación nueva sobre las navajas para afeitar de esta época: piensa que son portadores del mito del sol.
Las navajas para afeitar eran uno de los regalos más importantes durante toda la Edad de Bronce. Es posible leer las decoraciones de las navajas casi como si fueran un texto hecho de imágenes. Los símbolos son: el barco, el sol, el pez y la serpiente. Y por supuesto la navaja misma, que tiene la forma de un barco y su mango que está hecho en forma de espiral o de la cabeza de un animal. La dirección de los barcos define en qué dirección se deben “leer” las representaciones, según Fleming Kaul. En la narración se ubican las imágenes de manera cíclica alrededor de una rueda. La rueda se interpreta como un símbolo del sol.
Se sabe que el barco, el sol y su viaje a través del día y noche son temas centrales en la religión de Egipto en esta misma era. Obviamente existen grandes diferencias en cuanto a la religión y los mitos en las diferentes partes de Europa y en el área del Mediterráneo, sin embargo tal vez haya habido alguna idea acerca del ciclo solar que se compartía.
La vida anterior a la nuestra siempre ha causado mucha curiosidad. Queremos saber el significado de lo que vemos pero la interpretación siempre la haremos partiendo de las personas que somos y la formación que tenemos. Sin embargo, es de sumo interés que estos objetos que nos pueden revelar una parte del misterio de nuestros antepasados, sean un bien común que investigadores y visitantes de museos podamos consultar para dejar volar nuestra imaginación.
El libro que presentamos hoy está permeado por un tema que tiene vigencia y validez para todos: la defensa de los tesoros arqueológicos de las redes internacionales de traficantes. Además, es una buena novela policíaca y una fuente de conocimiento de las condiciones de vida en la edad de bronce.
Estoy muy contenta que existen personas como Arturo Ortega Blake que se inspiran en el pasado, para contarnos una buena historia. Yo he leído este libro con gran interés y lo recomiendo. ¡Que lo disfruten!