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Ponencia: "¿Para que sirve la igualdad? – Experiencias de Suecia"

Ante la inauguración de la exposición "Ser vista, ser alguien" la Embajadora Anna Lindstedt dio una ponencia sobre la Igualdad de oportunidades, tema central de la exposición fotográfica. Aquí la ponencia:

Amigas y amigos:

Muy buenas tardes:

Me da mucho gusto estar aquí con ustedes para hablar sobre un tema que me interesa mucho: la equidad de género o la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

¿Y quién soy yo? Me llamo Anna Lindstedt, soy madre de cuatro niños y Embajadora de Suecia. En ese orden. No es fácil tener hijos y una carrera profesional al mismo tiempo. Pero es posible. Tiene que ser posible. En mi país, Suecia, la mujer no necesita elegir entre su familia y la carrera, gracias a un amplio sistema de seguro social y de asistencia infantil.

¿Qué significa la igualdad de oportunidades entre los sexos? La igualdad de oportunidades existe cuando hombres y mujeres tienen el mismo poder para ir construyendo la sociedad y sus propias vidas. Tanto las mujeres como los hombres deben tener posibilidades, derechos y responsabilidades iguales en todas las áreas de la vida. La desigualdad no solamente cementa un sistema no democrático, sino contribuye también a un mal aprovechamiento de los recursos.

¿Y cómo lograr la igualdad de oportunidades?

No es algo que se logre de un día al otro, sino lo logramos con un trabajo sistemático y a varios niveles. Hay que cambiar no solo las leyes e implementar una política consciente y determinado, también hay que cambiar la actitud y la mentalidad de la gente. Estas dos medidas van juntas.

La igualdad de oportunidades en Suecia, no sólo entre los sexos, pero también entre diferentes clases sociales, es el resultado de diversos factores políticos y sociales y de un cambio sucesivo a lo largo de muchos años. No sólo el gobierno, sino también todos los partidos políticos de nuestro parlamento y muchos grupos no gubernamentales han trabajado para lograr que tengamos las mismas posibilidades en la vida.

En Suecia, hay que integrar la perspectiva de género en cada área de la política aplicada. Todas las estadísticas oficiales deben ser desglosadas por género. Además, se organizan cursos sobre igualdad de género para miembros del gobierno, para funcionarios públicos etc. Y las investigaciones públicas deben incluir una dimensión del impacto de género en sus investigaciones.

Quisiera presentar algunos ejemplos más de la política de Suecia en cuanto a la igualdad entre hombres y mujeres, empezando cien ãnos atrás.

La demanda por el voto de las mujeres empezaba a hacerse más fuerte al inicio del siglo veinte. La mujer gana el derecho a votar en 1919 y lo practica por vez primera en 1921.

En los años 30 la famosa pareja Alva y Gunnar Myrdal publican un libro en el cual exigen varias reformas, como por ejemplo una política donde el estado toma una responsabilidad más grande para cuidar a los niños, con más apoyo hacia las familias con niños.

En 1938 se permiten los anticonceptivos.

En el 39, una nueva ley prescribe que las mujeres con trabajos renumerados no pueden perder su trabajo debido a embarazo, parto o casamiento.
 
En los años 40 y 50 teníamos una política familiar activa, las mujeres se necesitaban tanto en casa como en el trabajo renumerado. En 1947 la primera mujer (Karin Kock), entra al gobierno. En el 58, las mujeres tienen derecho a ser pastores de la Iglesia luterana. 

La política moderna de igualdad de oportunidades empieza a formarse durante los años 60. El ideal de ser ama de casa se pone en cuestión y se explican los papeles de los hombres y las mujeres desde un punto de vista de normas y expectativas prevalecientes en la sociedad.

En 1969 se exige que la educación pública contribuya a cambiar los roles tradicionales condicionados por el sexo.

Unos años anteriores, en el 64, se habían aceptado las Píldoras anticonceptivas.

En los años 70 el parlamento sueco aprueba reformas de igualdad entre los hombres y las mujeres, que sirven como base de la política de igualdad de género de hoy. Se introduce la tributación por separado, basada en el principio que tanto la mujer como el hombre son económicamente independientes, cada uno paga sus impuestos por separados y no existen descuentos a familias.  

En 1974, la licencia por maternidad que gozaba la madre al tener hijos, se extiende para que los padres también pueda gozar de este derecho. Esta licencia por maternidad y paternidad se ha ido mejorando durante los últimos 30 años y hoy en día, el padre y la madre tienen derecho a un total de 390 días para cuidar a su niño, recibiendo  80 % del sueldo y otros 90 días más con una taza diaria fija y mucho más baja. 60 de estos días son reservados para el padre y 60 para la madre. El resto se puede compartir de la manera que uno prefiera.     

En el 74, se define también que la sociedad y la familia comparten la responsabilidad para cuidar a los niños. La asistencia médica pediátrica y en relación con la maternidad se hacen gratuitas.

El sector público crece mucho durante los años 70, sobre todo en los ámbitos de la salud y de la educación y esto facilita que muchas mujeres encuentran trabajo en estos sectores
 
En 1975, el aborto se hace legal y sin costo para todas las mujeres. Así que es interesante notar que el debate sobre el asunto del aborto lo teníamos en Suecia en los años 60 y al principio de los años 70.    

En los años 80 entra en vigor la primera ley contra la discriminación por razones de género en el mundo de trabajo. La meta principal de esa ley es fomentar la igualdad de derechos entre la mujer y el hombre respecto al empleo, las condiciones laborales y el desarrollo personal en el trabajo.

En esta ley, a la mujer le otorga acceso a todas las profesiones en la sociedad, incluidas las de la Defensa. 

La ley exige también que todos los empleadores tengan un Plan de Acción para lograr equidad de género en el lugar de trabajo.  

Junto con esta ley se crea la Defensoría o el Ombudsman para la Igualdad de Oportunidades. Es una autoridad estatal autónoma y su principal misión es asegurar que se cumpla la ley contra la discriminación.

En 1994, la mujer consigue casi la mitad del poder político. El parlamento de Suecia se vuelve ese año el parlamento más igual del mundo, con 43% de los diputados mujeres. Hoy, la cifra es 47 %. En cuanto al gobierno, 9 de los 22 ministros son mujeres.

La nueva ley sueca contra la violencia hacia las mujeres  entra en vigor en 1998. En Suecia se discute sobre la violencia masculina contra  la mujer como un problema de desigualdad,  lo que no es el caso en la mayoría de los demás países. El primer de enero de 1999 entra en vigor otra ley, “ la ley sobre la compra de sexo”, que criminaliza a los compradores de esos servicios, pero no a las prostitutas. La opinión del gobierno sueco es que la prostitución forma parte de una explotación estructural de la mujer.

A pesar de todos estos logros, la mayoría de los suecos creemos que aún queda mucho por hacer en el campo de la equidad de género. Por ejemplo, todavía hay pocas mujeres de alto nivel en el sector privado. Las estadísticas muestran que las mujeres  todavía ganan menos que los hombres haciendo el mismo trabajo. Los salarios en los sectores dominados por mujeres son más bajos que en los sectores dominados por hombres. Así que trabajos relacionados con el cuidado de las personas – la enfermería y la educación por ejemplo – en dinero se valora menos que los oficios relacionados con el cuidado de máquinas o la tecnología que realiza un ingeniero.    

Los problemas de desigualdad siguen presentes y somos todos responsables de que la lucha para combatirlo continúe. La igualdad es un asunto que toca tanto al hombre como a la mujer.

La idea que la igualdad sea un tema tanto para las mujeres como para los hombres, es algo que yo veo como muy importante.

En Suecia hablamos mucho de papeles; el papel tradicional de la mujer ha sido cuidar a los niños, hacer las compras, cocinar, limpiar la casa, lavar la ropa, cocer por ejemplo. El hombre trabaja fuera de la casa, se encarga de las cosas técnicas, del automóvil etc. Si cuida a los niños, si cocina, si limpia la casa se ha dicho que “ayuda” a la mujer.

Lo que ha pasado en muchos países, incluso Suecia, es que la mujer ha tenido que empezar a trabajar, también por razones económicas, porque tenemos en Suecia un sistema en que cada persona debe ser capaz de lograr la independencia económica mediante un empleo remunerado. Este principio forma la base de nuestra política de género.  

Pero siempre existe el riesgo que, la mujer, empezando a trabajar fuera de casa, al mismo tiempo se queda con todas las tareas de la casa. Así que hace dos trabajos en vez de uno. ¡Esto para mí no representa un gran logro!

Lo que hemos tratado de hacer en Suecia, es fomentar una división del trabajo de la casa; que la mujer y el hombre  compartan las diferentes tareas. La ley de Igualdad de Oportunidades dice que “mujeres y hombre deben asumir la misma responsabilidad para las tareas de la casa y para la atención hacia los demás”.  

Por supuesto, es la responsabilidad de cada pareja y de cada familia definir en detalle como dividir entre sí las diferentes tareas. Y es la decisión de cada quien decidir si uno quiere casarse o ser soltero o si uno quiere tener hijos o no. Uno debe tener la libertad de formar su propia vida, de elegir como hacer las cosas, sin tener que seguir normas sociales impuestas, sin que nadie desde fuera decida lo que sea propio o no. No debe importar si soy mujer u hombre.

En Suecia hemos tratado de liberar a la mujer de las normas rígidas que existían antes en la sociedad. Se ha hablado mucho de la liberación de la mujer. Pero también hay que enfocar en la liberación del hombre. Porque es igual de importante que el hombre se logre liberar y entender que al perder viejos privilegios que durante muchas generaciones ha gozado por el simple hecho de ser hombre, ganará la oportunidad de vivir una vida más plena en una sociedad igualitaria. Por supuesto hay que seguir ciertas reglas de la sociedad, pero estas reglas tiene que ser formuladas de una manera que de libertad y flexibilidad a las familias y a los individuos.
 
Independientemente de cómo uno decide hacer su vida, no hay tareas que sean más adecuadas para la mujer o al revés. Por supuesto, no somos completamente iguales. Hay que reconocer que hay diferencias físicas, el hombre en general es más fuerte, por ejemplo. Y somos las mujeres quienes tenemos que dar a luz a los niños Las realidades físicas no se pueden cambiar. Pero aparte de esto, se puede muy bien cambiar los papeles de los dos sexos.

Yo misma soy un ejemplo de un cambio de papeles; soy yo quien dedico más tiempo a mi trabajo fuera de casa en comparación con mi esposo, es mi esposo quien se ocupa de muchas de las cosas tradicionalmente reservadas para las mujeres y es el quien me sigue por el mundo cuando yo tengo un nuevo puesto diplomático. México es el cuarto país, aparte de Suecia, en donde hemos vivido. Mi esposo, quien es maestro, siempre ha trabajado mucho menos que yo y se ha encargado de las cosas prácticas de la casa y del bienestar de los niños. Por supuesto, yo trato de dedicar el más tiempo posible a mis niños y muy a menudo estoy triste cuando no estoy con ellos. También hay que reconocer que me siento triste cuando mis hijos se dirigen a su papá para que les ayude con las tareas de la escuela o con una cosa práctica, y no a mí. Sin embargo, estoy muy contenta cuando veo que, por lo menos no por ahora, mis hijos no están descontentos del hecho que yo trabaje mucho. Y creo tener una buena relación con mis niños, a pesar de pasar mucho tiempo lejos de ellos, fuera de casa.    

Para cambiar los papeles tradicionales, creo que es muy importante tener ejemplos, personas que uno puede seguir. Mencioné antes a Alva Myrdal. Ella es una persona interesante. Nació en 1902 y se casó en 1924. Tuvo tres hijos, pero al mismo tiempo siguió una carrera profesional impresionante, como escritora, política y diplomática. Estaba muy involucrada en asuntos de las Naciones Unidas, sobre todo en el desarme y por ese trabajo recibió el Premio Nobel de la Paz en 1982, junto con el mexicano Alfonso García Robles. A parte de su carrera profesional, luchaba por los derechos de la mujer. Y su esposo, Gunnar Myrdal, era igual de conocido. Pero la vida no es fácil. El reverso de la moneda fue bastante triste. Uno de sus hijos escribió un libro donde criticaba a sus padres de haber dado prioridad a sus carreras en vez del bienestar de los hijos.  

Una persona que a mi me ha inspirado mucho, es la ex ministra de relaciones exteriores de Suecia, Anna Lindh, quien fue asesinada en 2004. Era una mujer muy exitosa, pero también era madre y muy consciente de cuidar que la mayoría de las noches fueran libres, para poder pasarlas con sus dos hijos.                   

En Suecia hemos ganado muchas batallas en el campo de igualdad de oportunidades. Sin embargo, en la actualidad nos enfrentamos a otros problemas que salen surgiendo. La desigualdad y la discriminación existen en formas diferentes y no es siempre evidente. A veces uno puede sentirse discriminado u ofendido por razones de género y siempre es muy importante que sea la persona afectada quien pueda definir que se trata de una ofensa o violación de sus derechos. Las formas de interpretación sobre un mismo caso pueden ser muy diferentes.

Les voy a dar un ejemplo. Hace casi diez años, yo estaba encargada de asuntos de operaciones para el mantenimiento o la promoción de la paz, en el Ministerio de Relaciones Exteriores en Estocolmo. Cada dos semanas, yo tenía la tarea de presidir reuniones con todos los actores relevantes para estas operaciones. Venían funcionarios y militares del Ministerio de la Defensa, militares del ejército y de la marina, policías, funcionarios de varias agencias estatales en Suecia, diplomáticos etc. Prácticamente todos eran hombres y la mayoría mucho mayores que yo. Tengo que confesar que en un principio todos estos hombres me intimidaban. Pero poco a poco me fui acostumbrando a la situación. En una reunión, un colega, un hombre, quiere decir algo. Yo le doy la palabra y me dice que siempre le da alegría verme. Yo me quedo sorprendida, porque evidentemente su comentario no tiene nada que ver con el tema de la reunión, pero tomo lo dicho como un comentario agradable, como un cumplido. Después de la reunión, una de las pocas mujeres presentes empieza a criticar fuertemente al colega que había hecho el comentario, acusándolo de haber cometido una grave violación a mis derechos como mujer. Y me dice a mí que no entiende que yo no me haya enfadado con ese colega. Aparentemente, habíamos interpretado la situación de dos maneras muy distintas.
     
Aunque en Suecia los hombres y las mujeres disfrutamos de mayor equidad que en otros países, es importante seguir desarrollando la sociedad para lograr que todos tengan la oportunidad de elegir qué tipo de vida quieren llevar sin que el papel histórico y cultural de su sexo decida por él o ella.

Hay una discusión constante en la sociedad sueca que se ve reflejada tanto en la política como en el lugar de trabajo y, obviamente en la cultura y el arte.

La exposición “Ser vista, ser alguien”, que vamos a inaugurar aquí esta noche, es un ejemplo muy claro de esta preocupación por no dejar que los logros se vayan perdiendo, que no haya un retroceso sino todo lo contrario; que la discusión acerca de nuestros papeles en la vida y el derecho a definir cómo queremos ser y vivir, siga viva.

La fotógrafa sueca, Anna-Lena Lundqvist, percibe que hay un cambio drástico en las adolescentes hoy en cuanto a su propia adolescencia hace 25 años. Y que este cambio, que claramente se  manifiesta en cómo las niñas adolescentes se visten y actúan, no va en dirección hacia una sociedad más igualitaria.

Anna-Lena Lundqvist, que como fotógrafa trabaja con imágenes, quiso investigar si la imagen pública de la mujer, es decir la imagen femenina que todos, y todas, vemos en la publicidad, en la televisión y por todas partes, influye de una manera decisiva en la creación de una identidad propia entre las niñas. Escogió trabajar con niñas de 13 a 15 años, una edad cuando te encuentras en el límite entre la infancia y de ser adulta y la búsqueda de identidad es muy intensa.

Las imágenes se han construido a partir de las ideas y los pensamientos que las retratadas tienen sobre su propia persona, como un juego de asociaciones. Las niñas han elegido el lugar y el contexto para su retrato. Y la elección de ropa y postura es algo que han determinado solas. Sin embargo, las fotografías no son del todo suyas, ya que el lenguaje visual es de la fotógrafa.

Muy pronto la fotógrafa entendió que la apariencia y la forma en cómo los demás las ven, es algo muy importante para las niñas. El proyecto se inició en Suecia y la fotógrafa siguió su trabajo en México con mucha curiosidad para ver si los retratos de adolescentes formadas en una sociedad, que en varios aspectos difiere a Suecia,  serían otros. Aquí vemos el resultado.

Pienso que es muy claro cómo los valores culturales se manifiestan, pero no parecen ser tan diferentes en México y en Suecia. Temo que la fotógrafa tenga mucha razón en su preocupación. La imagen de la mujer que vemos y que se ofrece a las jóvenes, aquí y en Suecia, es la imagen de la publicidad. Tanto la imagen en sí como los temas y los valores que se transmiten, parecen tener una influencia importante en la formación de la propia identidad. El cuerpo y la apariencia son muy importantes y una fuente de un permanente descontento.

Ahora estamos frente a un reto muy grande. No solamente se trata de legislar para una sociedad que ofrece las mismas oportunidades a todos sus ciudadanos, sino también se trata de buscar y proponer otros ejemplos de mujeres. Que una mujer importante no lo es por ser guapa, delgada y amable. Una mujer que sirve de ejemplo, es alguien que realiza un buen trabajo, que dice algo divertido, que se enoja cuando hace falta, que opina y que se divierte. Es decir, alguien que ha logrado “ser la que es”, lo más difícil en la vida - tanto para hombres como para mujeres.

¿Porqué es importante lograr la equidad de género? ¿Para qué sirve la igualdad?

Para mí, hay dos razones principales que son fundamentales. La respuesta tiene que ser: 

La igualdad, o la equidad, es importante para respetar y cumplir el derecho de todos les seres humanos, para que podamos todas y todos realizar nuestros sueños. Y también para aprovechar de todo el potencial y la capacidad de cada ciudadano. ¡Así creamos una sociedad mejor!

"Ser vista, ser alguien" se exhibe en la Casa de Cultura de Celaya, Gto.