Es un placer estar aquí con todos ustedes esta noche, en la inauguración del Festival de Cine y Teatro Gay de México. Y es un honor, que sea una película sueca que dará inicio a este importante festival.
La película que en unos momentos veremos aborda un tema de gran actualidad en México. En estos últimos días, el debate sobre la adopción por parejas homosexuales está viviendo momentos muy intensos. Eso es bueno. Es muy importante que exista una discusión, que el tema sea importante para todos. Solamente al respetar las diferencias, existe la posibilidad de formar una sociedad abierta. Es de suma importancia escuchar al adversario y contestar con argumentos, aún en una discusión que despierta muchos sentimientos.
En Suecia, también hemos tenido una discusión acerca del tema. En 1999 fue iniciado una proceso para preparar una ley que admite la adopción por parejas homosexuales. Esta ley entró en vigor en febrero de 2003. Entre 1995 y 2009, las parejas homosexuales podían registrar su relación. A partir del 1 de mayo de 2009 existe una Ley sobre Matrimonios Neutrales en cuanto al Género. Quiere decir que las parejas hetero- y homosexuales tienen los mismos derechos legales y pueden casarse por lo civil. A partir del 1 de noviembre de 2009, las parejas homosexuales también podrán casarse por la Iglesia sueca, que después de largas discusiones llegó a esta decisión.
Estas leyes son muy importantes, ya que marcan una visión acerca de qué tipo de sociedad queremos construir: una Suecia donde todos tenemos el mismo valor, los mismos derechos y posibilidades.
Quiero aclarar que la ley que admite la adopción por parejas del mismo sexo, se basa en la idea del bien del niño. Un niño necesita apoyo y una buena relación con sus padres para sentir autoestima y desarrollar la capacidad de crear relaciones con otra gente en la vida. Si un niño adoptado crece en una familia que se caracteriza por el amor y la seguridad, este niño tendrá buenas posibilidades de manejar los conflictos que podrían surgir sin importar la orientación sexual de los padres.
Hay que recordar que todo tipo de discriminación en el fondo es un golpe a la democracia y la igualdad. La discriminación por orientación o identidad sexual viola el principio del valor igual de las personas humanas. Por eso, el Gobierno de Suecia no admite ni leyes ni prácticas que impliquen la discriminación de homo- o bisexuales, ni de transexuales. Para el Gobierno es natural reaccionar contra la discriminación en donde surja: sea en Suecia o en cualquier lugar del mundo.
Por eso, me da tanto gusto compartir esta película con ustedes. En primer lugar por que es una excelente película, pero también, porque es una forma de sensibilizar y hacer reflexionar. Y un buen pretexto para seguir una discusión creativa sobre la adopción y la familia.Hoy nos acompañan la directora Ella Lemhagen el productor Tomas Michaelsson que han venido desde Suecia para presentar su película. Me da mucho gusto cederles la palabra.
Gracias.