Distinguidos miembros del Presidio;- Dr. Adrián Fernández, Presidente del Instituto Nacional de Ecología
- Dr. Mario Molina, Premio Nobel de Química, Centro Mario Molina
- Sra. Marie-Anne Coninsx, Embajadora, Jefa de la Delegación de la Unión Europea en México
- Dr. Fernando Castañeda, Director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales UNAM
- Sr. Joaquín Serna Hernández, Consejero de Medio Ambiente de la Embajada de EspañaEstimados estudiantes e investigadores,Estimados representantes de la sociedad civil y de los medios de comunicación,Estimados colegas del cuerpo diplomático, Amigas y amigos todos,- Muy buenas tardes:
Siempre es un placer estar aquí en la Universidad Nacional Autónoma de México, en muchos sentidos un espacio único en este país y en el mundo. Me alegra tener la oportunidad de felicitarles por el reconocimiento que recibieron con el premio “Príncipe de Asturias”. ¡Felicidades!
Me enorgullece que Suecia, desde hace muchos años, tengamos una estrecha y fructífera colaboración con la UNAM en diferentes campos, incluyendo temas medioambientales. Combatir el cambio climático es una de las prioridades de la Unión Europea. Con esta intervención me gustaría dar a conocer el trabajo de la Unión Europea que se está realizando bajo la presidencia sueca. Nuestro trabajo está enfocado en la importancia de la Decimoquinta Conferencia de las Partes, la llamada COP 15, a celebrarse en Copenhague. También nos interesa identificar las convergencias entre las políticas de combate al cambio climático de México y de la Unión Europea.
Aquí en México, los países miembros de la Unión Europea estamos trabajando de manera concertada por medio del Grupo de Trabajo de Cambio Climático creado cuando Suecia asumió la Presidencia a principios de julio. Este grupo reúne a todas las embajadas de la Unión Europea en México con el propósito de dar mayor énfasis a, y coordinación de, las acciones de la Unión Europea en su cooperación con México. Durante estos meses hemos buscado, y seguimos buscando, difundir y presentar nuestra política y nuestras propuestas relacionadas con el tema. Por medio de reuniones con actores clave en México, hemos logrado sostener un diálogo para conocer a fondo la postura de México y así encontrar vías para un camino común. El 2 de octubre, se publicó en el periódico El Universal un artículo titulado “UE y México, contra el cambio climático” que aborda la importancia de la cooperación entre ambas partes para enfrentar este reto.
La Cumbre de Copenhague es una excepcional oportunidad para la acción global: confiamos en que se pactará un nuevo tratado climático mundial que reemplazará al Protocolo de Kioto. El acuerdo de Copenhague debe constituir una base sólida para lograr limitar el calentamiento global a dos grados centígrados en relación a los niveles anteriores a la revolución industrial. Las grandes economías, entre ellas la Unión Europea y México, se han puesto de acuerdo acerca de este objetivo.
La apuesta es grande, también lo es el desafío. Mientras las emisiones a nivel mundial continúan en incremento, dejar pasar más tiempo para tomar acción reduciría gravemente las posibilidades de prevenir cambios climáticos peligrosos e irreversibles. Buscamos que sea un acuerdo legalmente vinculante que entrará en vigor a partir del 1 de enero del 2013. El nuevo acuerdo será desarrollado a partir del Protocolo de Kioto, incorporando todas sus partes esenciales, incluido el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas y de capacidades respectivas. Este acuerdo deberá ser ratificado por todos los países, incluso los que actualmente no son parte del Protocolo de Kioto.
Se ha expresado mucho escepticismo en cuanto a las posibilidades de tener éxito en Copenhague. Esto, dado que algunos de los mayores emisores de gases con efecto invernadero son reticentes a aceptar limites legalmente vinculantes a sus emisiones. Pero, también vemos señales positivas: últimamente, hemos visto como dos gigantes emisores, China y los Estados Unidos, han empezado a presentar cifras.
Es probable que no se pueda definir todos los detalles técnicos y jurídicos del nuevo acuerdo en Copenhague. Sin embargo, el pactar las bases creará una plataforma común de la cual no será posible desviarse.
Para que el nuevo acuerdo climático sea exitoso, es necesario que se incluyan provisiones conduciendo al cumplimiento de la meta de no rebasar un aumento de dos grados de las temperaturas. Para llegar a esta meta, necesitamos compromisos comparables de reducción de emisiones por parte de los países desarrollados, medidas apropiadas de mitigación de emisiones por parte de los países en desarrollo, adaptación, tecnología y un acuerdo sobre financiamiento.
Un acuerdo ambicioso en Copenhague va a requerir un financiamiento público internacional substancial para que los países en desarrollo puedan tener un inicio inmediato. La UE esta preparada para asumir esta responsabilidad; varios de los países miembros de la Unión ya se comprometieron a proporcionar financiamiento a medidas de “Fast start”.
A pocos días del inicio de la cumbre todas las partes involucradas han trabajado febrilmente con el proceso de las negociaciones, desde el más alto nivel al nivel de expertos y funcionarios. Sabemos que el Presidente de México, Felipe Calderón, está comprometido de manera extraordinaria. También han trabajado de manera incansable tanto el Secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan Rafael Elvira Quesada como el Subsecretario Fernando Tudela y muchas personas más. El Presidente Calderón se ha reunido en varios foros con sus homólogos y otros líderes, incluyendo los de la UE como el Primer Ministro sueco Fredrik Reinfeldt durante la cumbre del G8. México es un aliado clave para la Unión Europea, para tener éxito en la COP15 en Copenhague. Las posiciones y las políticas de la UE y de México convergen más de lo que divergen.
Apreciamos la iniciativa del Presidente Calderón de presentar una propuesta de financiamiento de las medidas de frenar el cambio climático, el llamado “Fondo Verde”. Esta propuesta toma en cuenta tanto las condiciones de los países en desarrollo como los países industrializados y en particular el principio de que todos debemos contribuir, salvo los países menos desarrollados. Sé que se está discutiendo de manera muy intensiva la posibilidad de unir fuerzas con otras propuestas, como la de Noruega.
El gobierno de México ha trabajado de manera determinada también para crear consenso a nivel nacional sobre la importancia de buscar un desarrollo limpio. Un ejemplo de esto es el informe sobre “La economía del cambio climático en México” y “El Programa especial de cambio climático”. El PECC es muy ambicioso y completo: aspira a reducir las emisiones en un 50% para el 2050 con políticas dirigidas al sector energético, de transporte, agricultura, forestal y de residuos. Busca involucrar a toda la sociedad.
El trabajo conjunto de gobierno, sector privado y sociedad civil es vital. En Copenhague los estados podemos hacer acuerdos pero si esta trinidad no funciona no existirá el dinamismo necesario para confrontar el reto del cambio climático.
La reducción de emisiones y el combate al cambio climático sí puede ir de la mano con el crecimiento y el desarrollo económico, siempre y cuando se dan los incentivos correctos para hacer rentable la adopción de nuevas maneras de pensar y actuar y el desarrollo de nuevas tecnologías. La conversión del uso de energías no-renovables a las que son renovables representa un enorme potencial de crecimiento y esto se tiene que difundir. En Suecia esto se ha podido comprobar: entre 1990 y 2006 las emisiones de carbono de Suecia se redujeron en un 10% mientras que la economía creció en más de 40 %. La conversión en una economía verde puede crear nuevos empleos y contribuir al crecimiento económico.
Para fomentar este desarrollo, queremos profundizar aún más la cooperación entre la UE y México en el campo del medioambiente y nuestra Asociación estratégica es un marco excelente para este esfuerzo.
México diseña y promueve algunos de los programas ambientales más ambiciosos de Latinoamérica y hay un potencial grande para intercambiar experiencias, también en lo que se refiere a la participación de diferentes ámbitos de la sociedad como el sector empresarial y el desarrollo de mercados de carbono. Muchos países miembros ya tenemos un intercambio importante con México en temas de desarrollo sustentable. Por parte de Suecia, tenemos una larga experiencia de desarrollo sustentable de los bosques y este es una de las áreas en las cuales podemos seguir ampliando nuestra colaboración. Estamos trabajando un nuevo plan de acción para nuestro grupo de trabajo sobre el cambio climático para el 2010, año en que México será la sede de la cumbre que dará seguimiento a la de Copenhague.
¡Por ahora, las miras están enfocadas hacia Copenhague!
Coincido con mi Ministro de Medio ambiente en lo que expresó la semana pasada: “La Unión Europea está unida y bien preparada para hacer un éxito de Copenhague. Para la UE Copenhague no es solo un paso, es el hito en el trabajo con el cambio climático y la UE va a empujar por un acuerdo amplio que involucre a todos los países.”
Quiero reiterar, que los costos por no hacer nada son mucho más altos que los costos que implica acciones ambiciosas para combatir el cambio climático. Y es importante tener en mente que los más vulnerables de los efectos del cambio climático son los pobres.
Gracias.