Los visitantes de Estocolmo con frecuencia se sorprenden de ver gente pescando y nadando en pleno centro de la ciudad. Pero no siempre ha sido así. El que puedan refrescarse con una buena zambullida en el calor veraniego, o pescar salmones y cangrejos, lo deben principalmente a la administración local de los recursos hídricos.No hay desarrollo sin aguaCerca de los muelles, en la parte céntrica de la capital, se encuentra el Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (Stockholm International Water Institute, SIWI en siglas inglesas). El SIWI es responsable de la organización de la Semana Mundial del Agua y del Premio del Agua de Estocolmo, que se otorgó por primera vez en 1991. El SIWI se propone encontrar soluciones a la crisis mundial que afecta a más de 1.000 millones de personas que aún no tienen acceso al agua salubre. Las enfermedades transmitidas por el agua son la mayor causa de muerte de niños menores de 5 años.
Håkan Tropp, director de proyectos del Órgano de gestión del agua (Water Governance Facility, WGF en siglas inglesas), creado por iniciativa conjunta del SIWI, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Asdi), dice: “Vivimos en un país donde el agua es extremadamente abundante, y damos por descontado que siempre tendremos agua aquí.” El WGF está ayudando a pequeños agricultores de Kazajstán en lo relativo al agua, y hay otros proyectos semejantes en Yemen, Kenia, Jordania y Mongolia.
“Si una sociedad no puede suministrar a sus ciudadanos agua salubre y saneamiento, tiene muy pocas probabilidades de desarrollarse —dice Tropp—. Suecia sí advirtió muy temprano el nexo entre la buena administración de los recursos hídricos, el acceso al agua y el desarrollo.”
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